Barroco en América Latina
Ricardo Cesar Escobar Palma #12
Segundo Sección "A"
Era mas bien conocido como el arte americano que presenta características originales a causa de las influencias de los modelos peninsulares y del arte precolombino. En América, el Barroco se desarrolló desde mediados del siglo XVII hasta los comienzos del siglo XIX.
características del arte
Las obras artísticas realizadas en las colonias americanas presentan algunas características propias que las diferencian de las hechas en Europa. Esta situación se debió a la distancia existente entre las metrópolis y las colonias y a la ausencia en América de grandes artistas europeos. Fue decisiva la presencia de una tradición artística precolombina que influyó en la creación de un estilo particular. Objetos llegados del Asia sirvieron también como fuentes de inspiración, en especial, en el arte desarrollado en las colonias portuguesas y en la zona de la costa del Pacífico.
Los rasgos básicos del estilo barroco se transmitieron a América fundamentalmente por medio de la enseñanza de los religiosos, que utilizaban libros o estampas que contenían obras realiza-das por artistas europeos
Asimismo, la presencia de artistas europeos, criollos, indígenas y mestizos contribuyó a crear un lenguaje plástico propio de cada una de las grandes regiones americanas.
Una de las principales características del Barroco americano es la importancia que adquirió la arquitectura con respecto a las otras artes. Esta propuesta se debe a la necesidad de crear iglesias para recibir a las poblaciones recientemente cristianizadas. Otra característica importante es la rica decoración de las fachadas y los interiores de los edificios.
La nueva visión del cosmos condujo a un desequilibrio que se reflejó en las líneas oscilantes de la plástica, el retorcimiento y la utilización de distintos relieves y volúmenes que generan claroscuros.
En la literatura, las características principales son:
La importancia del adorno.
Abundancia de elementos que buscan impresionar.
Creación de contrastes entre lo serio y lo vano, lo bello y lo feo, lo ideal y lo real, y cierta tendencia a embellecer la realidad vulgar con vocabulario enriquecido con expresiones latinas.
El desencanto se traduce en el uso de la sátira y la predilección por la evasión y la oscuridad.
Exaltaban la belleza natural.
Consideraban la existencia humana como un viaje constante hacia la muerte.
Temas mas Comunes
Los más frecuentes eran:
· La escritura de crónicas sobre pequeñas ciudades,
· La búsqueda de identidad especialmente en la figura del mestizo.
· La descripción del paisaje.
· Las reflexiones de tipo religioso.
Contexto Histórico (Barroco en América Latina)
En este periodo, España pasaba por momentos de crisis demográficas, culturales, económicas y sociales la cual era provocada por continuas guerras y conflictos tanto externos e internos, en donde vino acompañado de hambre y peste.
El Barroco es la corriente artística y literaria que domina el siglo XVII, primero en Europa y especialmente en España, para llegar luego a América, donde logra arraigarse con profundidad tal vez porque las condiciones sociales, económicas y culturales eran aptas para ello. El goce de la vida como constante –una de las características de este período- puede ser alcanzado sólo por unos pocos en América. La sociedad se divide según las razas y procedencias: en primer lugar los españoles que, por lo general, ocupan los cargos públicos o son religiosos que rigen la vida diaria y espiritual de todos; en segundo lugar los criollos que aun no han ascendido en la escala sociale, y por ultimo los mestizos, indios y negros que llevan sobre sus espaldas la carga de los trabajas que requieren mas fuerza.
Recordemos que las Colonias dependían de España, donde estaba el gobierno central. En el poder se encontraban los Austria menores (Felipe III, Felipe IV y Carlos II sucesivamente en el siglo XVII), llamados asi por la oposición a sus antecesores los grandes monarcas de la Casa de Austria, Carlos I y Felipe II. Con la muerte de este ultimo a fines del siglo XVI queda atrás un siglo glorioso y comienza a presentirse la decadencia. A pesar de que los ejércitos son fuertes y poderosos, y el país rico, su debilidad intrínseca va acentuándose cada vez mas. La colonización de América y los conflictos con otros estados europeos distraen a Espana de sus propios intereses, ya que descuida sus industrias y dedica sus mejores hombres al cuidado de las colonias.
Crónicas
Con la necesidad de la Corona española de controlar la expansión económica y comercial de sus nuevos territorios, surgió la Crónica de Indias. Con estos textos de deseaba reunir la mayor cantidad de información posible desde el enfoque de los testigos directos de la Conquista.
Cada cronista la empleó de manera diferente y de acuerdo con sus propias habilidades literarias. Hernán Cortés hacía énfasis en la grandeza de la civilización conquistada desde la perspectiva militar. Bartolomé de las Casas hacía uso de sus conocimientos teológicos y humanistas. Álvar Núñez Cabeza de Vaca, náufrago, prisionero y esclavo de los indios, escribió una crónica de aventuras. Mientras Bernal Díaz trató de dar, desde su punto de vista, una visión más objetiva.
La importancia de la crónica para la Corona española se vio reflejada en la creación del cargo de Cronista Oficial de Indias en 1532, que le fue concedido a Gonzalo Fernández de Oviedo por el emperador Carlos V.
CRONICAS DE INDIAS: Estas crónicas son compilaciones de hechos, ocurridos durante el Descubrimiento, la Conquista y la Colonia narrados desde el punto de vista de los españoles que llegaron a América.
Entre los principales cronistas se distinguen 3 categorias:
· Los españoles: Colón, Cortes.
· Mestizos: El inca Garcilaso de Vega
· Indios: Guaman Poma de Ayala.
El estilo Barroco predomino en la literatura hispanoamericana durante 150 años (1600-1750)
Ideología del Barroco
Los conquistadores tenían un impulso de los nuevos ideales, pero aún estaban sujetos al pensamiento medieval. Su mente estaba poblada de la historia, lugares y seres fantásticos leídos en las novelas históricas.
El afán aventurero y ambicioso de los españoles, alentados por las leyendas tales como el Dorado, la ciudad del Rey blanco, las Amazonas, la fuente de la eterna juventud, entre otras animaron a que se comenzara la conquista de las tierras descubiertas.
El descubrimiento de américa fue para los europeos la obra de creación, pues resultaba difícil para su concepción medieval del mundo, incluir tanta maravilla descubierta.
La guerra declarada contra los indios, quiso cubrirse con la predicación del evangelio, por tal razón, paralelamente a las expediciones de conquista, eran enviados misioneros católicos, a fin de suavizar el atropello del proceso de sometimiento de los indígenas.
Fray Bartolomé de las casas es conocido como el protector de los indios, y los indios en su “Brevísima relación de las indias” hace referencia a los hechos acontecidos durante la conquista.
Representantes del Barroco en América Latina.
Carlos de Singüeza Góngora.
Escritor y científico mexicano. Fue profesor de astronomía y de matemáticas en la Universidad de México. Ingresó en la Compañía de Jesús, de la que más tarde se separó. Participó en expediciones científicas y colonizadoras y desarrolló una vasta labor investigadora, patente en el Manifiesto filosófico contra los cometas (1681) y en la Libra astronómica y filosófica (1690). Sus textos históricos se han perdido en su mayor parte. Es autor también de narraciones (Infortunios de Alonso Ramírez, 1690) y de poemarios (Primavera indiana, 1668; Triunfo parténico, 1683; Oriental planeta evangélico, 1700).
Estudios
En 1662, Sigüenza ingresó al colegio jesuita de Tepotzotlán para iniciar sus estudios religiosos, los mismos que continuó en Puebla. En 1667 fue expulsado de la orden por indisciplina. Regresa a la Ciudad de México e ingresa a la Universidad Real y Pontificia.
En 1672asumió el cargo de catedrático de astrología y matemáticas, en el puesto que había ocupado Diego Rodríguez 30 años antes; lo ocupó durante 20 años realizando contribuciones notables, mientras desempeñaba simultáneamente el cargo de capellán del Hospital del Amor de Dios.
Proyectos
Carlos de Sigüenza y Góngora fue especialista en ciencias, astrología y matemáticas, en 1672 obtuvo la cátedra de estas materias en la Universidad de México.Participó en expediciones científicas y colonizadoras y desarrolló una vasta labor investigadora, patente en el Manifiesto filosófico contra los cometas (1681) y en la Libra astronómica y filosófica (1690). Sus textos históricos se han perdido en su mayor parte.
Desde 1682 hasta su muerte fue capellán del Hospital del Amor de Dios. Participó en una expedición a la bahía de Pensacola como geógrafo al servicio del rey de España para realizar mapas de la zona y diversos estudios. Es autor también de narraciones (Infortunios de Alonso Ramírez, 1690) y de poemarios (Primavera indiana, 1668; Triunfo parténico, 1683; Oriental planeta evangélico, 1700).
A partir de 1694 se jubila de su cátedra en la Universidad y pasa los últimos años de su vida dedicado a la capellanía y escribiendo algunas obras, cuyos manuscritos no han podido encontrarse.
Sigüenza y Góngora, con su espíritu nacionalista, poco apreciado en su época, y sus conocimientos como poeta, periodista, matemático, historiador, geógrafo y astrónomo, es uno de los primeros eruditos de la cultura mexicana.
Muestras:
Soneto del triunfo parténico
Si celeste, si cándida, si pura
es etérea azucena al Sol luciente,
cuando indultando a Delos por su Oriente
privilegia de intacta su hermosura,
¿cómo pudo el borrón de sombra impura
profanar su excepción? ¿Cómo indecente
villana espina horrorizar ardiente
la luz nevada que aun en Delos dura?
Si en la sombra no hay sombra, si en la idea
la mancha falta, no queriendo el Día
que menos que de luz su cuna sea,
¿cómo el Original? ¿Cómo podía
hallarse impuro con la culpa fea,
siendo de luz la sombra de María?
Escritor y científico mexicano. Fue profesor de astronomía y de matemáticas en la Universidad de México. Ingresó en la Compañía de Jesús, de la que más tarde se separó. Participó en expediciones científicas y colonizadoras y desarrolló una vasta labor investigadora, patente en el Manifiesto filosófico contra los cometas (1681) y en la Libra astronómica y filosófica (1690). Sus textos históricos se han perdido en su mayor parte. Es autor también de narraciones (Infortunios de Alonso Ramírez, 1690) y de poemarios (Primavera indiana, 1668; Triunfo parténico, 1683; Oriental planeta evangélico, 1700).es etérea azucena al Sol luciente,
cuando indultando a Delos por su Oriente
privilegia de intacta su hermosura,
profanar su excepción? ¿Cómo indecente
villana espina horrorizar ardiente
la luz nevada que aun en Delos dura?
la mancha falta, no queriendo el Día
que menos que de luz su cuna sea,
hallarse impuro con la culpa fea,
siendo de luz la sombra de María?
Sor Juana Ines de la Cruz
Se dice que con tan sólo tres años ya sabía leer y escribir con una facilidad inaudita. Estas capacidades la llevaron a codearse con los más altos jefes de la corte del Virreinato de España y, pese a ello, a los 16 años ingresó en el convento de las carmelitas descalzas de México y más tarde en la Orden de San Jerónimo, donde permaneció siempre.
No era una devota religiosa, en realidad su inclinación por la ordenación, estuvo relacionada con el deseo de no perder sus aficiones intelectuales, de impedir que se la convirtiera (como a todas las mujeres de su época) en una esclava del sexo opuesto, en una mártir de la cocina y las tareas de la casa.
Puede notarse la gran rebeldía de Sor Juana en algunas de las poemas que se leen a continuación, entre los que se encuentran "En que la moral censura a una rosa, y en ella a sus semejantes" y "De una reflexión cuerda con que se mitiga el dolor de una pasión".
Religiosa, dramaturga y poeta nacida en México el 12 de noviembre de 1651, durante la época colonial española, Sor Juana Inés de la Cruz fue una de las figuras literarias más importantes del Barroco. Se destacó como una de las escritoras mexicanas más reconocidas del siglo XVII.
Formada de manera sólida en el estudio de los clásicos, algo no demasiado común en las mujeres de la época, la joven Juana creció en el ambiente del virreinato en Ciudad de México, algo que le valió un cierto contacto con la élite del país. Tras una primera época en las Carmelitas, Sor Juana ingresó en la orden religiosa de las Jerónimas, en teoría de una regla menos estricta.
Su actitud, alejada del aislamiento monástico, ya que escribía y tenía contacto con la alta sociedad, le produjo no pocos enfrentamientos con las autoridades eclesiásticas, aunque el conflicto más duro lo tuvo al defender su posición como escritora e intelectual y posicionarse a favor de la educación de las mujeres.
Tras varios años de desencuentros, en los que la poeta desarrolló la mayor parte de su obra, Sor Juana cesó en su trabajo literario sin que hoy en día se tenga clara la razón que motivó su retirada, aunque todo apunta a un aumento de la presión que ejercía su confesor para que abandonara.
En su obra hay que destacar sus poemas galantes, los tres Autos sacramentales que escribió y dos comedias, Los empeños de una casa y La segunda Celestina.
El estudio de su trabajo pasó de la admiración y éxito popular al desprecio a partir de finales del siglo XVIII, para ser de nuevo estudiada como referencia barroca a partir del siglo XX.
Sor Juana Inés de la Cruz murió en Ciudad de México el 17 de abril de 1695
No era una devota religiosa, en realidad su inclinación por la ordenación, estuvo relacionada con el deseo de no perder sus aficiones intelectuales, de impedir que se la convirtiera (como a todas las mujeres de su época) en una esclava del sexo opuesto, en una mártir de la cocina y las tareas de la casa.
Puede notarse la gran rebeldía de Sor Juana en algunas de las poemas que se leen a continuación, entre los que se encuentran "En que la moral censura a una rosa, y en ella a sus semejantes" y "De una reflexión cuerda con que se mitiga el dolor de una pasión".
Religiosa, dramaturga y poeta nacida en México el 12 de noviembre de 1651, durante la época colonial española, Sor Juana Inés de la Cruz fue una de las figuras literarias más importantes del Barroco. Se destacó como una de las escritoras mexicanas más reconocidas del siglo XVII.
Formada de manera sólida en el estudio de los clásicos, algo no demasiado común en las mujeres de la época, la joven Juana creció en el ambiente del virreinato en Ciudad de México, algo que le valió un cierto contacto con la élite del país. Tras una primera época en las Carmelitas, Sor Juana ingresó en la orden religiosa de las Jerónimas, en teoría de una regla menos estricta.
Su actitud, alejada del aislamiento monástico, ya que escribía y tenía contacto con la alta sociedad, le produjo no pocos enfrentamientos con las autoridades eclesiásticas, aunque el conflicto más duro lo tuvo al defender su posición como escritora e intelectual y posicionarse a favor de la educación de las mujeres.
Tras varios años de desencuentros, en los que la poeta desarrolló la mayor parte de su obra, Sor Juana cesó en su trabajo literario sin que hoy en día se tenga clara la razón que motivó su retirada, aunque todo apunta a un aumento de la presión que ejercía su confesor para que abandonara.
En su obra hay que destacar sus poemas galantes, los tres Autos sacramentales que escribió y dos comedias, Los empeños de una casa y La segunda Celestina.
El estudio de su trabajo pasó de la admiración y éxito popular al desprecio a partir de finales del siglo XVIII, para ser de nuevo estudiada como referencia barroca a partir del siglo XX.
Sor Juana Inés de la Cruz murió en Ciudad de México el 17 de abril de 1695
Muestra:
Pues estoy condenada,
Fabio, a la muerte, por decreto tuyo,
y la sentencia airada
ni la apelo, resisto ni la huyo,
óyeme, que no hay reo tan culpado
a quien el confesar le sea negado.
Porque te han informado,
dices, de que mi pecho te ha ofendido,
me has, fiero, condenado.
¿Y pueden, en tu pecho endurecido
más la noticia incierta, que no es ciencia,
que de tantas verdades la experiencia?
Si a otros crédito has dado,
Fabio, ¿por qué a tus ojos se lo niegas,
y el sentido trocado
de la ley, al cordel mi cuello entregas,
pues liberal me amplías los rigores
y avaro me restringes los favores?
Juan Ruiz de Alarcón.
Juan Ruiz de Alarcón nació en la ciudad de Taxco, en el Virreinato de la Nueva España, el actual México, en 1581. Hijo de Pedro Ruiz de Alarcón, oriundo de la nobleza de Cuenca, y de Leonor de Mendoza, estudió en la Real y Pontificia Universidad de la Ciudad de México, aunque posteriormente viajó a España donde obtuvo el título de bachiller de cánones en la Universidad de Salamanca. Ejerció en Sevilla en 1606 y en 1608 regresó a México, para terminar sus estudios de leyes. En 1614 se estableció de forma definitiva en Madrid, donde trabajó como relator interino del Consejo de Indias y se dedicó a la producción literaria. Se sabe que fue amigo, y tal vez colaborador, de Tirso de Molina. Su aspecto físico poco agraciado (ya que era jorobado, pelirrojo y muy bajo) le valió las burlas de sus contemporáneos, pero en su obra consiguió una victoria moral y racional sobre las injusticias de la vida. Ruiz de Alarcón creía en la política de la reformación, compartió la filosofía de Olivares, y su producción teatral se caracterizó por la agudeza psicológica, el carácter moralizante y el ataque a los vicios y costumbres de la época. Los personajes de sus obras sufren un conflicto entre pensamiento y acción que permitió la evolución de a comedia de caracteres.
Publicó veinte comedias en dos volúmenes entre las que destacan Las paredes oyen y La verdad sospechosa, esta última inspiró Le menteur de Pierre Corneille y El mentiroso de Goldoni.
Escritor y dramaturgo mexicano, máxima figura del teatro barroco hispanoamericano de los siglos XVI y XVII. Nacido probablemente en Taxco, Nueva España, a los 20 años viajó a Salamanca para estudiar cánones y leyes. Tras una estancia de dos años en Sevilla, en 1613 regresó a México donde ejerció el oficio de teniente de corregidor. Un año después volvió a España y se instaló de forma definitiva en Madrid, donde se dedicará a escribir sus comedias. En 1626 fue nombrado relator interino del Consejo de Indias. A pesar de ser un hombre tímido y con un aspecto físico grotesco que le hizo ser el blanco de las burlas de sus adversarios (era jorobado de pecho y espalda), se convirtió en uno de los tres mayores dramaturgos del momento junto con Lope de Vega y Tirso de Molina. Frente a los escritores de su época, Ruiz de Alarcón fue el único representante de la burguesía profesional. Su mentalidad de hombre de leyes explica el tono de sus obras, que no es demasiado lírico ni místico, y, aunque le interese lo mágico, es racional, verídico y ordenado.
Muestra:
"Las paredes oyen"
DUQUE: Ni vi hermosura mayor, ni igual discreción oí.
JUAN: ¿Luego a Don Mendo vencí?
DUQUE: Preguntádselo a mi amor, ¡Vive el cielo, que estoy loco!
JUAN: (Mi invención es ya dichosa)
DUQUE: Será mi esposa.
JUAN: ¿Tu esposa?
DUQUE : Si.
JUAN: (Ni tanto ni tampoco).
MENDO: Dios os guarde, buena gente.
DUQUE: ¿Quién va allá?
MENDO: Don Mendo soy de Guzmán.
DUQUE: Por darle estoy Aparte el castigo aqui.
JUAN: Detente; que es Doña Ana esta puerta.
DUQUE: ¿Qué mandáis?
MENDO: Que me digáis, pues a doña Ana llevaís, ¿a qué hora se concierta la partida?
DUQUE: A media noche.
MENDO: Una cosa habeís de hacer, que me obligó a agradecer.
DUQUE: Decidla.
MENDO: Apartar el coche en que fuere vuestro dueño del camino un trecho largo, haciendo del yerro cargo a la obscuridad o al sueño.
DUQUE: ¿Para qué fin?
MENDO: Solamente hablarle pretendo, amigos, con espacio y sin testigos.
DUQUE: ¿Cosa que algún hecho intente que nos cueste?...
MENDO: No os dé pena, cuando yo os amparo, el miedo. La obligación en que os quedo publique acuesta cadena.
Hernando Domínguez Camargo
Era hijo de Hernando Domínguez, natural de Medina de las Torres, y de Catalina Camargo Gamboa, natural de Bogotá pero originaria de Mompós. Su padre falleció cuando contaba doce años de edad. Domínguez Camargo estudió en el colegio de los jesuitas; poco tiempo después, en mayo de 1621, ingresó en la Compañía de Jesús y, transcurridos dos años, recibió los votos.
Como el colegio jesuita de dicha ciudad afrontaba numerosos problemas de sostenimiento a causa de lo tardío de su fundación, el provincial de la orden envió a Quito a un grupo numeroso de alumnos, entre los que figuraba Domínguez. El joven jesuita debió recibir una gran impresión de este territorio, que recordó luego en el poema A un salto por donde se despeña el arroyo de Chillo, y también en la Invectiva apologética, una reflexión sobre la creación poética en la que aludió a la hacienda que la Compañía tenía en Chillo.
Domínguez regresó posteriormente al Nuevo Reino, pero a la ciudad de Cartagena, en cuyo colegio jesuita estuvo viviendo; allí fue donde emprendió realmente su obra poética. A modo de ejemplo puede recordarse su poema Al agasajo con que Cartagena recibe a los que vienen de España. Algo importante le ocurrió en esta ciudad, aunque se desconoce, que lo impulsó a abandonar la Compañía de Jesús el año 1636.
No renunció, en cambio, a su categoría sacerdotal, pero abandonó la costa y se trasladó al interior. En 1636 fue párroco de Gachetá, luego de Tocancipá y Paipa y en 1650 de Turmequé, un pueblecito del altiplano cundiboyacense. Más tarde fue cura beneficiado de la iglesia parroquial de Tunja. El 18 de febrero de 1659 hizo testamento en esta ciudad y, pocos meses después, fallecía. Fue enterrado en la capilla del Rosario de la Iglesia de Santo Domingo.
Gongorino entusiasta y no exento de ingenio, dotado de excelentes recursos de versificador, Hernando Domínguez Camargo es una figura representativa del barroco literario en la América española, cuya extensión sólo es comparable a la del barroco de las artes plásticas. La valoración de este poeta ha sufrido las peripecias bien conocidas del juicio de la posteridad sobre el espíritu y forma del barroco. Si su editor del siglo XVII llama a Domínguez Camargo nada menos que "refulgente Apolo de las más floridas musas de todo este Nuevo Orbe", Marcelino Menéndez Pelayo, que no fue muy piadoso con el culteranismo, dice de su poema sobre San Ignacio que es "uno de los más tenebrosos abortos del gongorismo, sin ningún rasgo de ingenio que haga tolerables sus aberraciones".
No difiere mucho el juicio del ilustre crítico colombiano don Antonio Gómez Restrepo, quien, aunque encuentra en la obra "versos sonoros, octavas muy bien cortadas, rimas ricas", lamenta "el esfuerzo cerebral que presupone el escribir una obra extensa en que nada está dicho en forma natural y corriente". El poeta español Gerardo Diego dijo, sin embargo, que "penetrando en los laberintos del poema, nos hallamos en recodos de encanto y de poesía, cuando no de peregrina belleza".
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Sus Obras
La mayor parte de las composiciones líricas de Hernando Domínguez Camargo se publicaron en el Ramillete de varias flores poéticas, de Jacinto de Evia (1676). Allí hallamos, entre otras, A la Pasión de Cristo y la ya citada “A un salto por donde se despeña el arroyo de Chillo”. Otra de sus composiciones destacadas es el soneto A don Martín de Saavedra y Guzmán. Es curioso advertir que el exacerbado gongorismo de sus composiciones serias disminuye hasta casi desaparecer en sus poemas satíricos, como puede observarse en el soneto A Guatavita.
Pero lo más destacado de la obra de Domínguez Camargo sigue el estilo del español Luis de Góngora, iniciador y máximo exponente del culteranismo. En 1666 el maestro don Antonio Navarro Navarrete publicó póstumamente en Madrid su obra más extensa y ambiciosa: San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús: Poema heroico. Escrito en octavas reales, el poema consta de 9.600 versos organizados en 24 cantos, contenidos en cinco gruesos volúmenes. El libro es una biografía en verso del santo: narra la vida de Ignacio de Loyola desde su nacimiento y bautismo hasta el momento en que funda la ilustre Compañía de Jesús, tras sus campañas militares en Pamplona. El poema relata también sus numerosas peregrinaciones, así como su conversión al cristianismo y su penitencia.
Muesta
A la muerte de Adonis
Espumoso coral vierte
Que en verde esmeralda corre,
Mar de sangre en quien a Venus
Naufragio prepara Jove.
Verdugo monstruo ejecuta
De inflexible Dios rencores,
Y siendo amor el vendado,
Son cadahalsos los montes.
«¡Ay!, fiera sangrienta, dice,
Si asegundarte dispones,
Advierte que en la de Venus
No en mi vida, has dado el golpe.
Y matar una mujer
Con hazaña tan enorme,
Más para escupida es,
Que para esculpida en bronce».
Con esto se vino a tierra
Esta hermosura Faetonte,
Y exhala beldad, ceniza
Del sol que agoniza ardores.
De la herida a la ventana
El alma, al golpe, asomóse
Y aunque halló en la sangre escalas
Saltó atrancando escalones.
Cuando de cansar las fieras,
Ciudadanos de los bosques,
Venía la diosa Venus
Guisando a su amante amores.
Perlas desata en la frente,
Y su cuerpo exhala olores,
Que en amorosa porfía
Mejillas y aire recogen.
Quirio Cataño (Escultor)
Durante la Época Colonial Quirio Cataño destacó como uno de los más grandes escultores del Reino de Guatemala. Llegó procedente de Portugal más o menos en el año 1580, año en el que contrajo matrimonio con Catarina de Mazariegos. De este matrimonio nació una niña a quien bautizaron con el nombre de Rosa. También hay indicios que procrearon en el año 1581 un niño al que llamaron Jerónimo, éste fue clérigo y murió antes que sus padres, fue enterrado en la Catedral Metropolitana de Guatemala.
Algunos especialistas coinciden en afirmar que su formación artística debió hacerse en Portugal o Italia, entre los años 1556 y 1575. Su taller estaba instalado en la “Calle de los Pasos” o del “Vía Crucis”, allí se daba cita un grupo de artistas que trabajaban cada uno en su especialidad. El taller de Quirio Cataño, a fines del siglo XVI era uno de los más grandes y mejor organizados de la Ciudad de Santiago
Sin lugr a dudas su obra más famosa fue el Crucifijo que esculpió para el pueblo de Esquipulas y que 400 años después continúa siendo el símbolo de toda una nación que se reúne alrededor del misterio de la muerte y resurrección de su Redentor. Se atribuyen también a dicho escultor otras imágenes de gran valor artístico como el Crucifijo de la Escuela de Cristo, el “Cristo del Perdón” venerado en la Iglesia Catedral de Antigua Guatemala y la imagen de “Jesús con la Cruz a Cuestas” que estuvo en la Escuela de Cristo y hoy en día se venera en la Parroquia de la Cruz del Milagro en ciudad de Guatemala. Se cree que su muerte fue entre el 26 de marzo y el 20 de agosto de 1622 y se encuentra sepultado en la Catedral de Guatemala junto a su hijo.
Una muestra de lo que hacia era esculpir imágenes de santos e incluso de Jesús crucificado.
ATT. Colegio Garia Flamenco
Quirio Cataño (Escultor)
Durante la Época Colonial Quirio Cataño destacó como uno de los más grandes escultores del Reino de Guatemala. Llegó procedente de Portugal más o menos en el año 1580, año en el que contrajo matrimonio con Catarina de Mazariegos. De este matrimonio nació una niña a quien bautizaron con el nombre de Rosa. También hay indicios que procrearon en el año 1581 un niño al que llamaron Jerónimo, éste fue clérigo y murió antes que sus padres, fue enterrado en la Catedral Metropolitana de Guatemala.
Sin lugr a dudas su obra más famosa fue el Crucifijo que esculpió para el pueblo de Esquipulas y que 400 años después continúa siendo el símbolo de toda una nación que se reúne alrededor del misterio de la muerte y resurrección de su Redentor. Se atribuyen también a dicho escultor otras imágenes de gran valor artístico como el Crucifijo de la Escuela de Cristo, el “Cristo del Perdón” venerado en la Iglesia Catedral de Antigua Guatemala y la imagen de “Jesús con la Cruz a Cuestas” que estuvo en la Escuela de Cristo y hoy en día se venera en la Parroquia de la Cruz del Milagro en ciudad de Guatemala. Se cree que su muerte fue entre el 26 de marzo y el 20 de agosto de 1622 y se encuentra sepultado en la Catedral de Guatemala junto a su hijo.
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